¿Qué significa un uso ético de las TIC?

Para empezar, la ética es una rama de la filosofía, relacionada con la moral, que ha sido estudiada durante miles de años, por lo que no cabría encontrar respuestas y soluciones sencillas. Por otra parte, existen definiciones que aparentemente podrían ayudarnos a entenderlo, pero el enunciado de la RAE ya nos adelanta su complejidad: Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Aunque no pueda ser tratado con simplicidad, sí podemos apoyarnos en los trabajos previos, para el caso que nos ocupa, aquellos que tienen relación con el uso ético de las TIC. La complejidad y los distintos puntos de vista que existen sobre este tema se reflejan en este documento, que intenta mostrar la diversidad de teorías y las formas de abordar los problemas que se plantean. En general, todo el mundo considera que las tecnologías de apoyo y de ayuda a la dependencia son una oportunidad para conseguir la autonomía personal, y en ese caso se considera ética su aplicación, pero también se ven riesgos si no se incluyen suficientes elementos de control, como por ejemplo el uso de códigos éticos. Claudia Rozo, en el artículo Consideraciones éticas de la tecnología de asistencia en personas en condición de discapacidad: ¿Posibilitar o limitar la autonomía?, alerta de las amenazas que la tecnología puede albergar y de la necesidad de los códigos éticos para contrarrestarlas: No obstante, la implementación de dicha tecnología, también puede modificar otras esferas más personales y convertirse en amenazante para la autonomía de su usuario. Por esto, como lo asegura Gracia (2001) “el objeto de la ética no es otro que proteger al débil”, especialmente en medio de los rápidos desarrollos tecnológicos y las grandes necesidades de atención a la población en condición de discapacidad que hace necesaria la aplicación de códigos éticos, que protejan a los grupos que se encuentran en riesgo de sufrir vulneración sobre sus derechos fundamentales.

El uso ético de las TIC es una de las maneras de utilizar estos recursos de comunicación en la vida cotidiana y lo pueden llevar a cabo toda la diversidad de personas que [forman] parte de la comunidad virtual”. Este uso ético tiene tres rasgos esenciales: es un uso democrático, relevante y pertinente.

Democrático. El uso ético de las herramientas TIC implica que estas sean accesibles para todo el mundo y que, en efecto, son utilizadas. Esto significa que no deben existir barreras de ningún tipo para su uso, incluidas las económicas.

Relevante. Su uso debe responder a las necesidades concretas del ciudadano digital, teniendo una función significativa en su día a día. No formaría parte de esta relevancia una infrautilización de los recursos, disponer de más de los que son necesarios.

Pertinente. Por pertinente se entiende que su uso no entraña perjudicarse a sí mismo o a los demás. Para un mejor entendimiento, el uso ético de las TIC se puede representar gráficamente mediante un mentefacto conceptual:

                El uso ético de las TIC es un tipo de uso de TIC y, por esta razón, se caracteriza por:

• Determinar el uso cotidiano que se hace de las tecnologías de la información y la comunicación.

• Ser ejecutado por un grupo de usuarios de carácter diverso en lo que tiene que ver con edad, género, nivel social, económico y educativo. El uso ético de TIC se caracteriza, específicamente, por ser:

• Democrático, en la medida en que los usuarios no sólo tienen un acceso equitativo a las TIC, sino que participan activamente de las oportunidades que ellas ofrecen.

• Relevante, en la medida en que los usuarios comprenden la necesidad e importancia de las herramientas ofrecidas por las TIC en su vida cotidiana.

Pertinente, en la medida en que los usuarios utilizan las herramientas ofrecidas por las TIC con integridad, sin causarse perjuicio ni vulnerar los derechos de otros. Aunque puede ser discutible o incompleta la explicación para esta diferenciación, el uso ético de TIC se distingue del:

• Uso técnico, pues este último define a un usuario que cuenta con conocimientos técnicos suficientes para acceder a las herramientas que ofrecen las TIC.

• Uso pedagógico, pues este último implica las habilidades que el usuario tiene para poner las herramientas ofrecidas por las TIC al servicio de los procesos académicos de enseñanza-aprendizaje.

 

Objeto

La relación entre las tecnologías de la información y la comunicación y la ética es amplia, abarcando aspectos tan dispares como el respeto de los derechos de autor, el acoso escolar o la alfabetización digital. Son problemas transversales que afectan al conjunto de la población, incluyendo a las personas con diversidad funcional, pero no serán objeto principal de este documento. En este trabajo se abordan las consideraciones éticas en relación con el uso de las TIC para el apoyo y mejora de la autonomía personal de las personas con discapacidad y personas dependientes. Aunque las consideraciones éticas en torno al uso de las tecnologías, como se verá, son comunes para ambos grupos, es en el caso de las personas dependientes en el que se acentúa el riesgo de la vulneración de sus derechos.

 

Ética aplicable a las TIC

No se trata, por tanto, de cuestionarnos la utilización o no de las tecnologías por el temor de que pueda realizarse un uso inadecuado de ellas. Al contrario, cabría afirmar que las TIC son un derecho que facilita, y en ocasiones son su única opción, la autonomía personal y la integración social de numerosas personas. En este sentido, Romañach y Lobato establecen las tecnologías de asistencia como un derecho cuya ausencia es, como otras, una barrera, definida como: (…) todos aquellos factores ambientales en el entorno de una persona que condicionan el funcionamiento y crean discapacidad. Pueden incluir aspectos como por ejemplo un ambiente físico inaccesible, la falta de tecnología asistencial apropiada, las actitudes negativas de las mujeres y hombres hacia la discapacidad, y también la inexistencia de servicios, sistemas y políticas que favorezcan la participación. También desde la óptica de la Vida independiente, Alejandro Rodríguez-Picavea declara que las tecnologías de apoyo y las nuevas tecnologías son un derecho que permiten alcanzar la igualdad de oportunidades: Todavía hoy en día, hay muchas personas discriminadas por su diversidad funcional. La filosofía de vida independiente pretende eliminar esa discriminación y para ello defiende el derecho a elegir por parte de la persona con diversidad funcional sobre su vida y cómo vivirla, la supresión de barreras arquitectónicas y el diseño universal, el acceso al trabajo, al ocio y tiempo libre, a las ayudas técnicas y las nuevas tecnologías como un derecho para alcanzar una verdadera igualdad de oportunidades con el resto de ciudadanos y ciudadanas. La educación, el trabajo, el ocio y el tiempo libre son derechos que sólo son posibles para determinados colectivos a través de las TIC. Una vida independiente implica también la posibilidad de que las personas puedan participar en cuantas actividades existan en condiciones de igualdad con el resto de la población.

Todos estos avances tecnológicos han llevado a que la sociedad comience a interrogarse sobre su trascendencia y sus repercusiones para el modelo de vida humana que estamos construyendo. En palabras de Hans Jonas, vivimos inmersos en un “imperativo tecnológico”, en un “tecnologismo”, donde todo se somete, incluso a costa de eclipsar algunos valores fundamentales, al “nuevo Dios” del progreso humano: la técnica. Este todopoderoso titán nos interpela continuamente sobre lo que puede/debe o no hacerse. Así surgen dos preguntas que sirven como bastiones de nuestra discusión: ¿todo lo que se puede hacer, debe sin más hacerse? ¿podemos hacer cualquier cosa sin cuestionarnos su legitimidad ética? Si es así podemos caer en lo que algunos autores llaman la “ley de la jungla”, donde prima la ley del más fuerte y el “sálvese quien pueda”. Si no es así, cabe otro interrogante aún más discutible: ¿dónde, ¿cómo y con qué criterios hay que establecer los límites éticos? 


Fuente

Rodríguez-Porrero, Cristina y Gil González, Santiago. (2014). Ética y TIC. http://www.ceapat.es/. Recuperado 10 de noviembre de 2021, de http://www.ceapat.es/interpresent3/groups/imserso/documents/binario/eticaytic.pdf


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